José Marín Ibárruri
Casi ningún ni ninguna militante del PCE duda que el próximo Congreso es vital para el futuro de nuestro Partido. En un anterior artículo alertaba sobre el riesgo de muerte del PCE si en su próximo cónclave no aborda su reconstrucción efectiva e ineludible. Fueron muchos los y las camaradas que se pusieron en contacto conmigo para manifestar que su visión de la situación era similar a la expuesta en aquel artículo, aunque alguno dudó de que éste fuera el momento oportuno para lanzar dicho debate.
En cuanto a la oportunidad del debate congresual diré que no soy yo quien está abriéndolo; ya que el debate hace tiempo que está en los pasillos y en las reuniones inorgánicas, y muchos hace tiempo que se están empezando a posicionar para afrontarlo desde la posición más ventajosa posible para sus intereses.
Por ello me gustaría mostrar mi preocupación por diversas cuestiones que pueden alterar el resultado del proceso congresual que estamos a punto de comenzar.
Sin ir mas lejos, quienes pensamos que la próxima tarea de nuestros órganos de dirección es convocar el próximo Congreso del PCE con un tiempo razonablemente extenso para implicar en el trabajo a la mayor parte de la militancia, vamos a ver frustrados nuestros deseos.
Al parecer, no será el XVIII Congreso la próxima cita de los militantes comunistas. Lo que se rumorea, y previsiblemente será aprobado en el próximo Comité Federal, será la convocatoria de varias conferencias pre-congresuales. Una conferencia de organización, finanzas, y cuidado, posiblemente de estatutos. Si esto fuera así, ¿qué sentido tiene celebrar estas tres conferencias en el mismo año en que debe celebrarse un Congreso? ¿qué capacidades le quedarán a dicho Congreso? Si se celebran las mencionadas conferencias, muy pocas. No podrá decidir sobre cuestiones organizativas, ni sobre cuestiones económicas ni estatutarias. Espero que podamos enterarnos de que brazos votan a favor de ésto.
Lo más preocupante de estas conferencias no es que amenacen con vaciar de contenido el próximo Congreso. Que también. Lo más preocupante es que la mayoría de los delegados que participarán en éstas no serán elegidos por sus agrupaciones de base. Es decir, la voz de la militancia tendrá menos importancia que la voz de los delegados natos. Y sin estar en contra de la figura de los delegados natos, si que me gustaría mostrar también mi inquietud por la cantidad de dirigentes que hace años que no pisan para nada su agrupación de base, y que están en el mismísimo Comité Federal desde hace muchos años. No daré nombres, pero creo que la mayoría de los militantes de éste Partido sabe quienes son dignos dirigentes y quienes deberían volverse a poner a pegar carteles para recordar quienes han hecho grande a este Partido, y quienes grande lo volverán a hacer.
Por tanto, ¡alerta camaradas! Afrontemos el futuro sin miedo y con ilusión. Empecemos a trabajar para que la voz de la militancia se escuche como un trueno en el XVIII Congreso, y para que una tormenta revolucionaria limpie de tristezas y mediocridades el cuerpo magullado de nuestro Partido, un cuerpo, que sin embargo, mantiene intactos los puños.
jueves, 12 de marzo de 2009
lunes, 16 de febrero de 2009
XVIII Congreso del PCE: reconstrucción o muerte
Algunos quisieron enterrarlo. Otros aún desean que desaparezca. A otros les gustaría verlo convertido en poco más que un club de debate. Otros lo usaron como trampolín. Otros para pasearse por los micrófonos presumiendo de haber militado en él. Otros viven de escribir basura contra él. Otros tantos pretenden hacer política a costa de sus miserias.
Este año celebrará el XVIII Congreso del PCE, y en él confrontarán dos posiciones. Por un lado la de quienes antepongan el esfuerzo en IU frente a quienes apuesten por la su reconstrucción. Que la segunda - mayoritaria entre la militancia - sea hegemónica en el Congreso, y que de ella no se aprovechen incompetentes oportunistas para acceder a sus trampolines personales, dependerá de un trabajo efectivo de las bases y de la presión que logren ejercer sobre los órganos de dirección que no estén en esta línea.
La pasada Asamblea de Izquierda Unida la plantearon los comunistas poco menos que como la última oportunidad para la recuperación de la coalición. No se equivocaba. Fue finalmente Cayo Lara quien se convirtió en el nuevo Coordinador General. Cayo Lara es un tipo honesto y un político ejemplar y sin duda es la persona idónea en este momento para la política en el frente de masas. Sin embargo, en el pasado proceso asambleario se pusieron de manifiesto diversas cuestiones. Por un lado, que sin un PCE mínimamente cohesionado entorno a una propuesta concreta es inviable ninguna coalición de caracter netamente anticapitalista y que corrija las derivas econacionalistas fruto de la debilidad ideológica. Por otro, que el PCE sigue sin estar cohesionado ni todos sus militantes reman en una misma dirección. De otro modo no puede entenderse que hubiera militantes del PCE enfrentados en las distintas listas que presentaron candidaturas en la Asamblea.
Desde el XVII Congreso tambien se ha puesto de manifiesto que para determinados dirigentes ha sido prioritario la lucha por la recuperación del proyecto de IU por encima de la de la reconstrucción del Partido Comunista de España. ¿En qué ha quedado - por ejemplo - el Manifiesto Programa? Es cierto que en los últimos cuatro años se pueden ver muchas más banderas rojas, el PCE vuelve a cobrar protagonismo en los movimientos sociales y vuelven a reactivarse agrupaciones y se fortalecen Comités Locales y Provinciales. Pero no nos olvidemos que ha sido a pesar de parte de la dirección, que mientras se centraba en otros asuntos, dejaba hacer a las bases donde estas tenían voluntad y capacidad. Nada más.
Es raro que de la reunión de un Comité Federal salga una propuesta de trabajo o una consigna que ilusione a las bases y las movilice. Y es que éste no puede ser un Partido de despachos y pasillos, sino un Partido de lucha, y el que no lo crea así, debería estar en cualquier otro sitio que no fuera esta organización, y mucho menos en su dirección.
IU no es un partido, y el Partido Comunista no es un partido cualquiera. La disciplina es fundamental, pero sin organización no puede haber ni organicidad ni disciplina. Por eso, que un dirigente exiga disciplina sin haber logrado organización y que se cumpla la organicidad, es poco más que una tomadura de pelo a la militancia. Por tanto, en primer lugar: organización. Y donde existe o se crea organización existe Partido. Donde no, existen familias.
Es el caso por ejemplo de Madrid, de donde por cierto viene Ángel Pérez, ahora Responsable de Comunicación de IU Federal, y principal artífice de paralizar a la mitad del Partido Comunista de Madrid y del cual no estaría mal recordar algunas frases para situarlo ideológicamente:
"Frente aquellos que desde un liberalismo doctrinario, neoliberal, contraponen el Mercado al Estado, o abogan por un Estado desprovisto de obligaciones y funciones sociales y regulatorias, resulta necesario recordarles algo tan básico como que la propia existencia de mercados eficientes, es decir, de mercados abiertos, transparentes y competitivos requieren la existencia de un marco institucional, jurídico y político adecuado, así como de políticas regulatorias que promuevan y garanticen justamente la eficiencia de los mercados, combatiendo prácticas colusivas de carácter mono u oligopolista, y que velen por la unidad y fluidez de los mismos".
[...]
"Mercado y Estado Social han de funcionar dentro de un marco jurídico-institucional claro, transparente y predecible, en el que cada cual desempeñe sus funciones propias, sin injerencias ni distorsiones".
[...]
“Hoy se encuentra fuera de discusión el papel crucial del Mercado como mecanismo de asignación, dinamización e innovación económica. Como mecanismo promotor de crecimiento y riqueza. Como pieza decisiva, imprescindible, de una economía moderna y dinámica”.
Pues bien, leido esto, mucho cuidado con quien nos cogemos de la mano para afrontar el próximo Congreso del PCE, porque éste debe ser sólo de los y las comunistas, no de quienes han usado y usarán al Partido como puente para sus aspiraciones personales.
Y es que el PCE no puede volver a ser rehen ni de IU ni de nada. Por cierto, ¿qué pasa con la deuda de IU? ¿y qué pasa con los miles de militantes expulsados de IU? Es una locura mantener la estructura de dos organizaciones paralelas. Hay que aligerar las estructuras de IU hasta el mínimo y fortalecer las estructuras del PCE. Que cada organización con la que compartamos proyecto que haga lo mismo. Del XVIII Congreso deberían salir muchas cosas. Por un lado que en las Agrupaciones que no se reunan puedan y paralicen la actividad del Partido ser disueltos los Comités. O por ejemplo que quienes mantengan una línea política enfrentada a la del PCE en los frentes de masas, no puedan seguir permaneciendo en el Partido.
En la pasada Conferencia Política del PCE se plantearon una serie de enmiendas que entonces ni siquiera se permitió que se votaran. Se decía entonces que pretendían abrir un debate Congresual, y era algo "que aún no tocaba". Pues bien, la Asamblea de IU pasó, y llega el momento de afrontar el XVIII Congreso.
El XVIII Congreso deben empezar a prepararlo las bases, los comités locales y provinciales, si es que queremos que el PCE se vuelva a convertir en lo que nunca debió dejar de ser. Esperar a que los trileros lo preparen será perder una oportunidad única para la reconstrucción del Partido. Para que el PCE vuelva a ser el referente de los trabajadores y trabajadoras, de los estudiantes y los intelectuales, de la Cultura con mayúsculas. Deberemos afrontar el futuro con la vista puesta en la utopía, los pies en el suelo, el corazón militante, la mano tendida y el puño cerrado.
Este año celebrará el XVIII Congreso del PCE, y en él confrontarán dos posiciones. Por un lado la de quienes antepongan el esfuerzo en IU frente a quienes apuesten por la su reconstrucción. Que la segunda - mayoritaria entre la militancia - sea hegemónica en el Congreso, y que de ella no se aprovechen incompetentes oportunistas para acceder a sus trampolines personales, dependerá de un trabajo efectivo de las bases y de la presión que logren ejercer sobre los órganos de dirección que no estén en esta línea.
La pasada Asamblea de Izquierda Unida la plantearon los comunistas poco menos que como la última oportunidad para la recuperación de la coalición. No se equivocaba. Fue finalmente Cayo Lara quien se convirtió en el nuevo Coordinador General. Cayo Lara es un tipo honesto y un político ejemplar y sin duda es la persona idónea en este momento para la política en el frente de masas. Sin embargo, en el pasado proceso asambleario se pusieron de manifiesto diversas cuestiones. Por un lado, que sin un PCE mínimamente cohesionado entorno a una propuesta concreta es inviable ninguna coalición de caracter netamente anticapitalista y que corrija las derivas econacionalistas fruto de la debilidad ideológica. Por otro, que el PCE sigue sin estar cohesionado ni todos sus militantes reman en una misma dirección. De otro modo no puede entenderse que hubiera militantes del PCE enfrentados en las distintas listas que presentaron candidaturas en la Asamblea.
Desde el XVII Congreso tambien se ha puesto de manifiesto que para determinados dirigentes ha sido prioritario la lucha por la recuperación del proyecto de IU por encima de la de la reconstrucción del Partido Comunista de España. ¿En qué ha quedado - por ejemplo - el Manifiesto Programa? Es cierto que en los últimos cuatro años se pueden ver muchas más banderas rojas, el PCE vuelve a cobrar protagonismo en los movimientos sociales y vuelven a reactivarse agrupaciones y se fortalecen Comités Locales y Provinciales. Pero no nos olvidemos que ha sido a pesar de parte de la dirección, que mientras se centraba en otros asuntos, dejaba hacer a las bases donde estas tenían voluntad y capacidad. Nada más.
Es raro que de la reunión de un Comité Federal salga una propuesta de trabajo o una consigna que ilusione a las bases y las movilice. Y es que éste no puede ser un Partido de despachos y pasillos, sino un Partido de lucha, y el que no lo crea así, debería estar en cualquier otro sitio que no fuera esta organización, y mucho menos en su dirección.
IU no es un partido, y el Partido Comunista no es un partido cualquiera. La disciplina es fundamental, pero sin organización no puede haber ni organicidad ni disciplina. Por eso, que un dirigente exiga disciplina sin haber logrado organización y que se cumpla la organicidad, es poco más que una tomadura de pelo a la militancia. Por tanto, en primer lugar: organización. Y donde existe o se crea organización existe Partido. Donde no, existen familias.
Es el caso por ejemplo de Madrid, de donde por cierto viene Ángel Pérez, ahora Responsable de Comunicación de IU Federal, y principal artífice de paralizar a la mitad del Partido Comunista de Madrid y del cual no estaría mal recordar algunas frases para situarlo ideológicamente:
"Frente aquellos que desde un liberalismo doctrinario, neoliberal, contraponen el Mercado al Estado, o abogan por un Estado desprovisto de obligaciones y funciones sociales y regulatorias, resulta necesario recordarles algo tan básico como que la propia existencia de mercados eficientes, es decir, de mercados abiertos, transparentes y competitivos requieren la existencia de un marco institucional, jurídico y político adecuado, así como de políticas regulatorias que promuevan y garanticen justamente la eficiencia de los mercados, combatiendo prácticas colusivas de carácter mono u oligopolista, y que velen por la unidad y fluidez de los mismos".
[...]
"Mercado y Estado Social han de funcionar dentro de un marco jurídico-institucional claro, transparente y predecible, en el que cada cual desempeñe sus funciones propias, sin injerencias ni distorsiones".
[...]
“Hoy se encuentra fuera de discusión el papel crucial del Mercado como mecanismo de asignación, dinamización e innovación económica. Como mecanismo promotor de crecimiento y riqueza. Como pieza decisiva, imprescindible, de una economía moderna y dinámica”.
Pues bien, leido esto, mucho cuidado con quien nos cogemos de la mano para afrontar el próximo Congreso del PCE, porque éste debe ser sólo de los y las comunistas, no de quienes han usado y usarán al Partido como puente para sus aspiraciones personales.
Y es que el PCE no puede volver a ser rehen ni de IU ni de nada. Por cierto, ¿qué pasa con la deuda de IU? ¿y qué pasa con los miles de militantes expulsados de IU? Es una locura mantener la estructura de dos organizaciones paralelas. Hay que aligerar las estructuras de IU hasta el mínimo y fortalecer las estructuras del PCE. Que cada organización con la que compartamos proyecto que haga lo mismo. Del XVIII Congreso deberían salir muchas cosas. Por un lado que en las Agrupaciones que no se reunan puedan y paralicen la actividad del Partido ser disueltos los Comités. O por ejemplo que quienes mantengan una línea política enfrentada a la del PCE en los frentes de masas, no puedan seguir permaneciendo en el Partido.
En la pasada Conferencia Política del PCE se plantearon una serie de enmiendas que entonces ni siquiera se permitió que se votaran. Se decía entonces que pretendían abrir un debate Congresual, y era algo "que aún no tocaba". Pues bien, la Asamblea de IU pasó, y llega el momento de afrontar el XVIII Congreso.
El XVIII Congreso deben empezar a prepararlo las bases, los comités locales y provinciales, si es que queremos que el PCE se vuelva a convertir en lo que nunca debió dejar de ser. Esperar a que los trileros lo preparen será perder una oportunidad única para la reconstrucción del Partido. Para que el PCE vuelva a ser el referente de los trabajadores y trabajadoras, de los estudiantes y los intelectuales, de la Cultura con mayúsculas. Deberemos afrontar el futuro con la vista puesta en la utopía, los pies en el suelo, el corazón militante, la mano tendida y el puño cerrado.
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